spanish sex story anal – Medalla de Oro

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Era mi último año como entrenador de patinaje ya que completaba 20 años dedicado a este fantástico deporte. Como patinador profesional logre un titulo nacional, una medalla de plata en unos juegos panamericanos y 10 años corriendo y buscando títulos. Luego en los últimos 10 años me dedique a ser técnico y a dirigir el equipo nacional. Empecé dirigiendo las divisiones menores y ahora que me retiraba tenía a mi cargo el equipo de mayores compuesto por patinadores entre los 22 y 27 años.

A lo largo de estos años tuve la oportunidad de conocer mucha gente dedicada a este deporte y me relacionaba muy bien con deportistas y dirigentes. Estando en una reunión de técnicos me encontré con un técnico amigo.

-“Hola Gerardo, como vas… escuche que te vas para Brasil con el equipo femenino…”, me dijo el tomándome el brazo.

-“Si vamos al torneo de clasificación a los olímpicos de Atenas”, le respondí yo.

-“Eres un afortunado, tienes a esa belleza de Camila Mendoza al lado tuyo…. Oye no has intentado nada con ella…. Escuche que termino su relación con su novio hace poco…”, dijo mi amigo sonriendo de forma atrevida.

A lo largo de estos 20 años había escuchado muchas historias de entrenadores y directivos teniendo sexo con sus deportistas, ya que ellas buscaban una plaza en la selección nacional a cualquier precio, pero fiel a mis principios, nunca busque ni tuve ninguna relación con las bellas y atractivas deportistas que yo dirigía. Además la sólida relación que tenia con mi esposa Janeth nunca me hacia pensar en serle infiel. Ella lo significaba todo para mí y era una maravillosa esposa.

-“Te acuerdas de Jimena Cardozo, la campeona nacional de 500 metros?….estando en el torneo zonal de Argentina tuve la espectacular oportunidad de tenerla solo para mi en la habitación del hotel toda una noche.. fue increíble… la cogi y le..”

-“Bueno sin detalles… no me interesa saber que hiciste con ella… no creo que sea lo mas correcto, ni tampoco lo voy a discutir contigo ahora..”, le interrumpí su relato de como el tuvo sexo con ella.

-“Ok, nos vemos, mucha suerte y éxitos con tu equipo”, me apreste a despedirme de el.

Esa noche pensé en lo que el me dijo y no lo podía creer como un entrenador se acostaba y tenia sexo con sus patinadoras. Recordé a Jimena y me acorde de su espectacular cuerpo, pero inmediatamente vino a mi cabeza mi dirigida Camila Mendoza. Ella es de mediana estatura, rubia y ojos color miel. A sus 25 años, es una excelente patinadora y su cuerpo es fiel reflejo de su dedicación al deporte. Sus piernas no son muy largas pero sus grandes muslos y su fantástico y sensacional trasero eran dignos de ser poseídos por un hombre. Casi todas las deportistas tenían un buen cuerpo pero el de ella se destacaba entre todas.

Viajamos a Brasil y durante el torneo estuve muy pendiente de todas las integrantes del equipo pero en especial de ella. Sabía que el estado psicológico de mis deportistas juega un papel importante en el logro de sus éxitos así que me preocupaba verla como baja de ánimo, ya que además en las pruebas de clasificación, Camila no tuvo buenos tiempos.

Cierto día luego de un entrenamiento todas las integrantes salían a tomar un refresco al bar del hotel y Camila no estaba presente.

-“Hola chicas..saben donde esta Camila?”, les pregunte

-“Si….. se sintió indispuesta y decidió quedarse en su habitación”, me respondió Juliana, otra miembro del equipo y quien ese día tuvo un excelente tiempo en la prueba de 1500 metros.

Subí a su habitación y golpee a su puerta.

-“Camila.. soy yo.. podemos hablar?”, pregunte.

Hubo silencio. Pensé que ella estaba cansada y no quería hablar con nadie.

-“Estamos abajo en el bar todos reunidos.. cuando quieras bajar allí nos encontraras…”, le grite, esperando que me escuchara.

Como la puerta no se abría, decidí bajar al bar.

Apenas me volteaba cuando la puerta se abrió. Allí estaba ella haciendo una cara de tristeza única. Me acerque a ella y le pregunte si quería hablar conmigo.

-“Pasa por favor…”, me respondió ella con su rostro descompuesto.

Entre y observe como ella lucia una apretada pantaleta tipo short deportiva. Su grandioso culo y sus espectaculares y redondas nalgas lucían impecables y se destacaban cuando caminaba. Se notaba perfecto que ella no tenia tanga y el espacio que marcaba la división entre sus nalgas era perfectamente visible. Por supuesto sus muslos y sus piernas se veían formidables. La apretada y corta pantaleta dejaba ver entre sus piernas como parecia que su sexo se iba a salir de ella. Además tenía una camiseta que se le ajustaba a su cuerpo y destacaba sus pechos.

Me quede atónito al verla lucir esa cortisima y sexy pantaleta y pase saliva en mi boca. A pesar de que era fiel a mi esposa no podía dejar de pensar lo maravilloso que seria tener sexo con ella. Pensé en su ex – novio en ese momento. Concluí que se necesita ser uno muy estupido e imbecil para finalizar una relación sentimental con semejante belleza de mujer. No me imagino lo maravilloso que se debe sentir llegar a casa y encontrar una esposa o una novia así esperándolo a uno para ir a la cama.

Ella se sentó en el sofá de la pequeña salita que había en la habitación y por supuesto me hice al lado de ella. Hablamos por un rato y comprendí porque de sus bajos resultados en los dos días de pruebas transcurridos. Lloro y se desahogo conmigo. Su novio la solia llamar cada día que no estaban juntos. Como ahora habían terminado su relación, extrañaba sus llamadas.

Charle con ella mas como consejero que como un entrenador. Le hize ver que era mas importante los triunfos personales y del equipo ya que eso se traduciría en muchísimas llamadas telefónicas de felicitación y apoyo.

Luego de 30 minutos de charla y trabajo psicológico, Camila cambio de actitud. Al otro día tenia ella la prueba final de clasificación, así que debía estar mentalmente preparada para ganar. Al salir de la habitación tuve nuevamente la oportunidad de observar como sus delicadas nalgas se movían armoniosamente bajo ese corto short y fue más visible el hecho de que no tenia tanga. El espacio entre sus nalgas se marcaba como una raya, sus nalgas parecían una puerta que merecía ser abierta por la verga de un hombre.

Al otro día ella logro el objetivo mayor: clasificarse entre los 5 mejores de Suramérica y lograr un cupo a los olímpicos de Atenas 2004. Vinieron entonces las llamadas de los periodistas, prensa y por supuesto los dirigente deportivos. Y también recibió llamadas de su familia.

Esa noche yo estaba ocupado copiando en el computador los resultados diarios obtenidos por el equipo nacional cuando recibí una llamada en el teléfono de mi habitación. Me sorprendió porque eran casi las 11:00 de la noche y no era común que me llamaran a esa hora a menos que fuera algo urgente. A esa hora todas las deportistas estaban ya descansando.

-“Gerardo.. espero no molestarlo..”, me dijo Camila al otro lado del teléfono.

-“no.. tranquila campeona.. aun estoy preparando el informe de resultados diario.. que pasa?”, le respondí dándole a entender que aun estaba despierto.

-“Es que quisiera compartir con usted el hecho de que me clasifique a los olímpicos.. me sirvió de mucho la charla que tuvimos anoche, así que me gustaría tomar una copa de vino con usted..”, me dijo ella.

Acepte su invitación y me dirigí a su cuarto. Toque a su puerta e inmediatamente ella abrió escondiendo su cuerpo detrás de la puerta. Solo se veía su rostro y su sonrisa por el éxito conseguido. Entre y observe con sorpresa como en la mesa de centro de la sala habían dos copas de vino, una botella de Cardonne Francés, uvas, galletas y una vela encendida. La luz era tenue y daba un aspecto muy romántico.

Pero mi sorpresa fue mayor cuando me voltee a saludarla.

Camila cerró la puerta y me quede boquiabierto. Ella lucia una delicado vestido de color rosado completamente ajustado a su espectacular cuerpo. El vestido era de una sola pieza, colgaba de su cuerpo gracias a dos finos cordones o tirantas las cuales estaban en sus desnudos hombros y destacaba perfecto sus grandes tetas, su diminuta cintura y mas abajo ese sensacional trasero, ya que el vestido terminaba en forma de minifalda. El apretado vestido se ajustaba a sus pechos y parecía que se fuera a desgarrar. Las redondas tetas de Claudia y sus delicados pezones eran casi visibles y se notaba que ella no tenia brassier. Su parado trasero estaba forrado por la diminuta falda y sus nalgas se marcaban perfectamente bajo la mini dejando notar que Camila tenia puesta una delicada tanga. Ella tenia una sonrisa hermosa, sus ojos miel deslumbraban y brillaban de alegría, su corto cabello rubio la hacia ver muy elegante y sexy, y su rostro reflejaba una inmensa satisfacción por el éxito logrado.

-“Guauu.. estas guapísima campeona.. felicitaciones…”, me acerque a ella para darle un abrazo.

-“Gracias… esto se lo debo a usted Gerardo..”, me dijo Camila ajustando sus pechos contra el mió mientras yo la abrazaba. Nos estuvimos así por un par de segundos mientras que mis manos recorrían su espalda y mi pecho sentía como sus tetas eran dos duros y firmes melones que quedaban aprisionados entre los dos. Mientras estábamos abrazados mire hacia el espejo de la entrada de la habitación y observe como nuestros cuerpos se juntaban y la mini falda escasamente cubría la redonda superficie de su espectacular culo.

-“Ven sentémonos, Gerardo..”, me invito ella mientras que me tomaba de la mano.

Nos sentamos y ella se hizo al lado mió. Su minifalda se hizo aun mas corta cuando ella cruzó las piernas así que me empecé a sentir incomodo y nervioso al lado de ella. Sus espectaculares y deportivas piernas habían quedado casi en su totalidad para mi vista y estaba seguro que su tanga estaba a solo tres o cuatro centímetros de ser visible. Lo que era perfectamente visible era el sexy escote que ella lucia y dejara entrever sus exquisitas tetas. Charlamos y nos relajamos con las copas de vino y las uvas.

Ella se puso de pie un par de ocasiones y por supuesto mi mirada se clavaba en su impresionante y perfecto culo al verla caminar hacia la nevera que había en la habitación. Fui muy obvio y ella se dio cuenta.

-“Te gusta mi trasero, Gerardo?”, me pregunto Camila.

-“Si.. tienes un culo único Camila… “, le respondí sonriendo.

Ella sonrió.

Al cabo de un rato, estando sentados, Camila me pidió una copa de vino. Como la botella estaba casi vacía, me puse de pie y me dirigí a la nevera. Cuando me dirigía de regreso al sillón me di cuenta lo que ella quería.

Camila descruzo sus piernas y de frente observe perfecto como ella cubría su sexo con una fina tanga blanca. Me quede fijamente observando como ella con sus piernas ligeramente abiertas dejaba a mi vista su preciado tesoro.

-“Gerardo, por ser un buen trainer, tengo un regalo para ti”, me dijo ella sonriendo.

Puse la botella en el piso y sin dudarlo me acerque a ella arrodillándome en frente suyo. Le baje las tiras del vestido, y sus tetas quedaron frente a mí. Empecé a lamérselas mientras mis manos exploraban la parte alta de sus piernas, introduciéndose bajo su minifalda y topándose con su tanga. Mientras mi lengua recorría sus pezones y yo quería comerme sus duros melones, mis manos empezaron a tratar de bajar la tanga.

-“Espera…”, me dijo ella.

Me detuve y pensé que se había molestado.

-“Quítame la tanga primero”, me sugirió ella subiéndose la corta falda en su totalidad.

En frente mió quedo esa tierna tanga blanca la cual empecé a halar. Camila coloco sus atléticas piernas sobre mis hombros mientras que su tanga salía fácilmente.

Baje la vista y me quede observando ese tesoro. Su vagina estaba afeitada y tenía una vulva inmensa. Sus labios vaginales eran gruesos y su clítoris era un gigantesco pedazo de carne que le colgaba como un dije de oro.

Mi lengua cambio entonces de objetivo. Me agache y coloque mi cabeza entre su falda para dedicarme a recorrer y descubrir su sexo. Le lamí y chupe su clítoris y ella se lubrico rápidamente. Su vulva era una fuente de flujo femenino y mi lengua estaba desesperada por sentir su dulce sabor. Estando muy excitado me puse de pie y me baje los pantalones dejando mi boxer como una tienda de campaña. Mi verga estaba erecta y lista para penetrarla. Como viendo que yo estaba listo, ella se puso de pie y me bajo el bóxer. Mi verga quedo en frente de ella y la tomo con sus manos para palparla.

-“Quiero que me la metas y te derrames las veces que quieras”, me dijo ella volteandose y colocando sus rodillas sobre el sillón en posición doggy.

Yo parecía estar viviendo un sueño. Me acerque a ella por detrás y le subi su minifalda colocandola en su cadera. Mi vista bajo y observe esa belleza de vagina, lubricada y lista para ser adorada. Su clítoris colgaba brillante por el flujo femenino que salía de su vulva. Sus nalgas eran dos perfectos y redondos colchones. Su ano era un pequeño orificio y parecía nunca haber sido clavado por la verga de un hombre, pero la perfección y majestuosidad de su trasero invitaban al sexo anal puro.

Me acerque a ella y con mi mano posicione mi verga en frente de su vagina. Luego toque el cielo. Como un cuchillo caliente en mantequilla, mi verga se introdujo hasta lo profundo de su vagina y se la deje allí un par de segundos. Me parecía increíble lo que estaba sintiendo. Luego empecé a mover mi abdomen y la sensación de placer mas increíble recorrió mi cuerpo. Mi verga empezó a taladrar su sexo logrando su cometido: Darnos placer mutuamente.

Al cabo de unos cinco minutos en que mi cuerpo se sacudía violentamente y mi verga entraba y salía de su sexo, llegamos al orgasmo. Mientras que mis manos se sujetaban de sus tetas y yo dirigía mi mirada hacia el techo de la habitación, grite y me le derrame a Camila como nunca me le había venido a una mujer. Mi verga estallo como lo hace un volcán, entregándole formidables e impetuosos chorros de semen en su vagina los cuales eyacule mientras que los dos seguíamos gritando y gimiendo de placer. Una sensación única me invadió. Me le acababa de venir a una de las patinadoras con mejor cuerpo del país y me sentía de maravilla al clavar mi verga en su vagina en posición doggy.

Nos quedamos inmóviles un rato más en esa posición. Mi cuerpo dejo de moverse cuando mi verga finalizo la eyaculacion. Su vagina había sido llenada por mi leche y mis manos recorrían sus pechos y su cabello.

-“Que derramada tan tenaz la que te pegaste…. Sentí como te venias dentro de mi Gerardo… ahora llévame a la cama….”, interrumpió Camila el silencio de la habitación.

Retire lentamente mi pene, el cual salio cubierto de semen.

Camila al ponerse de pie dejo caer su vestido al piso y tomandomos de la mano nos dirigimos a la cama.

Durante las siguientes tres horas, Camila Mendoza, una de las atletas más bellas y atractivas de la selección nacional de Patinaje me entrego en la cama su espectacular cuerpo y dejo que yo, Gerardo Ruiz, su entrenador, lo disfrutara.

Pedí perdón a Dios mentalmente y me disculpe con mi esposa antes de subirme a la cama con Camila y hundirle mi coño una y otra vez encima de ella.

Mas tarde, al estar en posición 69 y mientras que Camila me lo mamaba lentamente y mi lengua jugaba con su clítoris salpicado de semen, ocurrió algo inesperado. Tenía en frente mió todo su sexo así que mis manos abrieron sus nalgas y uno de mis dedos se deslizo por entre su ano. Empecé a estimularla con un dedo y ella lo empezó a disfrutar. Pasados unos minutos, yo me controlaba para no venirme y el estrecho ano de Camila era ya una deliciosa cavidad en la que entraban y salían, imitando el movimiento de una verga, tres de mis dedos. Ella se quejaba y gemía de placer intensamente.

-“Quieres clavarme el culo?”, interrumpió Camila sacándose mi verga de su boca.

Su pregunta disparo las pulsaciones de mi corazón. Empecé a sudar copiosamente y mi verga cambio de forma inesperada. La cabeza de mi pene se puso de color rojo, aumentando más su tamaño y yo podía sentir que mis testículos se hincharon. Al parecer mi cuerpo reacciono a semejante propuesta tan fascinante.

-“Seria fantástico, cariño”, le respondí.

Ella se puso de pie y fue y saco de su mesa de noche un pequeño frasco de gel facilitador.

-“Ven aplícamelo”, me dijo ella ubicándose en posición doggy sobre la cama.

Luego la obsesión por el espectacular trasero de Camila se hizo realidad. Tuve la maravillosa oportunidad de abrir sus nalgas y aplicarle cuidadosamente en la entrada de su ano, el gel facilitador. Luego mi verga hizo el resto. Di gracias a Dios por tener semejante oportunidad y le empuje la verga a Camila dentro de su delicioso culo lentamente. Como la penetre en posición doggy me asegure que toda mi verga quedara en lo profundo de su ano y nuevamente toque el cielo al entregarle a ella, 10 minutos mas tarde, una brutal derramada dentro de su trasero. Durante la siguiente hora, mi verga se dedico solo a su culo y como un salvaje le clave su sensacional trasero en varias posiciones. Sus paradas nalgas eran firmes y duras, producto del continuo training como patinadora, y penetrar su estrecho ano daba a mi pene una sensación única de placer.

Al cabo de un rato, estando de pies los dos, ella recostada sobre la pared y yo detrás de ella, abrazándola, con mi verga hundida dentro de lo profundo de su ano, luego de haber eyaculado, comprendí que el maravilloso regalo que ella me había dado, había sido la medalla mas valiosa lograda a lo largo de mi carrera.

Abrí con mis manos sus nalgas y le retire mi verga de su trasero. Camila camino hacia la cama moviendo su espectacular culo. Sus duras nalgas salpicadas de semen eran testigo de cómo yo la había clavado apasionadamente. Ella se acostó y me dejo ver por última vez su exquisita vagina cubierta por mi leche. Me acerque a ella y nos dimos un beso. Ella me daba las gracias por haber sido su trainer y por haberle abierto las puertas del éxito, yo le agradecía por haberme dejado abrir las puertas del placer al poder abrir sus nalgas y clavar con mi verga su tesoro esa noche.

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